El glaucoma es una de las enfermedades oculares que más casos de ceguera causa
en el mundo. Es bastante común en los adultos mayores de 35 años, grupo en el
cual perjudica la vista a 2 de cada 100 personas. Cuando el glaucoma se
diagnostica a tiempo, raras veces llega a producir ceguera.
La clave para evitar el daño del nervio óptico o la ceguera por glaucoma reside en el diagnóstico y tratamiento precoces. Muchos médicos pueden hacer pruebas para detectar el glaucoma como parte del examen físico periódico. El oftalmólogo es un médico preparado específicamente para realizar este examen y tratar esta afección. Los exámenes oculares médicos realizados por un oftalmólogo son la mejor defensa contra el glaucoma, por lo cual es importante que todas las personas adultas visiten al oftalmólogo y se sometan a exámenes oculares periódicos.
Un liquido claro, transparente, denominado humor acuoso, fluye continuamente a través de la cámara interna del globo ocular. Este flujo interno puede compararse con un fregadero que tiene un grifo constantemente abierto. Si el desagüe se tapa, el agua se junta en el fregadero. Si el sistema de drenaje del ojo se tapa de modo similar, la presión de líquido dentro del globo ocular aumenta y puede dañar el nervio óptico.
Su oftalmólogo puede hacer un diagnóstico precoz durante el curso de un examen ocular periódico. Durante este examen, que no causa dolor, el oftalmólogo averigua la presión dentro del ojo, pero ésta es sólo una parte del examen para detectar glaucoma. En otro examen realizado usando un instrumento llamado oftalmoscopio, se examina el fondo del ojo para ver si el nervio óptico está sano y para constatar que no hay daño alguno. Finalmente se realiza de existir alguna irregularidad un estudio objetivo que se llama campo visual computado y FDT ( tecnología de doble frecuencia) que permiten diagnosticar la magnitud del daño y predecir posible glaucoma de manera objetiva.
Una historia familiar de glaucoma o trastornos de la salud general, como la diabetes, endurecimiento de las arterias, o anemia, son algunos ejemplos de factores de riesgo.
El glaucoma normalmente se controla usando gotas oculares administradas de 2
a 4 veces al día.. Estos medicamentos reducen la presión ocular, ya sea ayudando
a que el líquido salga o disminuyendo el volumen del que entra al ojo. Para ser
eficaces, estos medicamentos deben tomase regular y continuamente.
Los pacientes con cualquier tipo de glaucoma deben ser examinados periódicamente. El glaucoma a veces empeora (o mejora) sin que el paciente se dé cuenta; de ser así, el tratamiento debe ser alterado con el transcurso del tiempo. Como regla general, la lesión causada por el glaucoma es permanente. Las gotas oculares pueden prevenir mayores daños y para conservar la visión existente y en caso de no controlar su enfermedad con medicación es necesario una intervención quirúrgica las cuales son en general muy seguras y con grandes probabilidades de éxito.
No deje en consultar si tiene antecedentes de glaucoma o si tiene dudas por lo menos una vez al año, si se diagnostica a tiempo, la presión ocular puede controlarse evitando la ceguera.
Dra. Ana Maldonado Junyent
MP: 27961/9